Valera 1602 Purificada · Nuevo Testamento
Hebreos 2
1Por lo cual debemos atender con más diligencia a las cosas que hemos oído, para que no [se] nos escurran en ningún tiempo. 2Porque si la palabra dicha por los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa recompensa de galardón; 3¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos tan grande salvación? La cual, habiendo primero comenzado a ser publicada por el Señor, fue confirmada hasta nosotros por los que oyeron; 4Dios testificando juntamente con [ellos] con señales y maravillas, y con diversos milagros, y dones del Espíritu Santo, según su voluntad. 5Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, del cual hablamos. 6Pero testificó uno en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre que te acuerdas de él, o el hijo del hombre que le visitas? 7Hicístele un poco menor que los ángeles, coronástele de gloria y de honra, y pusístele sobre las obras de tus manos. 8Todas las cosas sujetaste debajo de sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó [que] no [sea] sujeto a él. Mas ahora no vemos todavía que todas las cosas le sean sujetas. 9Pero vemos a aquel [mismo] Jesús, que fue hecho un poco menor que los ángeles por pasión de muerte, coronado de gloria y de honra, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos. 10Porque convenía, que aquel por cuya causa [son] todas las cosas, y por el cual [son] todas las cosas, habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, hiciese perfecto al capitán de la salvación de ellos por medio de padecimientos. 11Porque el que santifica y los que son santificados de uno [son] todos; por cuya causa no se avergüenza de llamarlos hermanos, 12Diciendo: Anunciaré tu nombre a mis hermanos, en medio de la iglesia te cantaré alabanzas. 13Y otra vez; Yo confiaré en él. Y otra vez: He aquí yo, y los hijos que me dio Dios. 14Así que por cuanto los hijos son participantes de carne y de sangre, también él de la misma manera participó de las mismas [cosas]; para que por medio de la muerte destruyese al que tenía la potencia de la muerte, es a saber, al diablo; 15Y librar a los que por el temor de la muerte estaban por toda la vida sujetos a servidumbre. 16Que ciertamente no tomó la [naturaleza] de los ángeles, sino tomó a la simiente de Abraham. 17Por lo cual fue necesario que en todas cosas fuese semejante a [sus] hermanos, para que fuese un sumo sacerdote misericordioso y fiel en lo [perteneciente] a Dios, a fin de hacer propiciación por los pecados del pueblo. 18Porque en cuanto él mismo padeció, siendo tentado, es poderoso para también socorrer a los que son tentados.
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- 20 de abril · MañanaHebreos 2:14
- 3 de octubre · TardeHebreos 2:18
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