Valera 1602 Purificada · Antiguo Testamento
Génesis 42
1Y Viendo Jacob que en Egipto había alimentos, Jacob dijo a sus hijos: ¿Por qué os estáis mirando? 2Y dijo: He aquí, yo he oído que hay víveres en Egipto; descended allá, y comprad de allí para nosotros, para que podamos vivir, y no nos muramos. 3Y descendieron los diez hermanos de José a comprar trigo a Egipto. 4Mas Jacob no envió a Benjamín hermano de José con sus hermanos; porque dijo: No sea acaso que le acontezca algún desastre. 5Y vinieron los hijos de Israel a comprar [granos] entre los que venían: porque había hambre en la tierra de Canaán. 6Y José [era] el gobernador de la tierra, y él [era] el que vendía a todo el pueblo de la tierra: y llegaron los hermanos de José, e inclináronse a él rostro a tierra. 7Y José como vio a sus hermanos, conociólos; mas hizo que no los conocía, y hablóles ásperamente, y les dijo: ¿De dónde habéis venido? Ellos respondieron: De la tierra de Canaán a comprar alimentos. 8José, pues, conoció a sus hermanos; pero ellos no le conocieron. 9Entonces se acordó José de los sueños que había tenido de ellos, y díjoles: Espías [sois]; por ver lo descubierto del país habéis venido. 10Y ellos le respondieron: No, señor mío: mas tus siervos han venido a comprar alimentos. 11Todos nosotros [somos] hijos de un varón: somos[hombres] de verdad: tus siervos nunca fueron espías. 12Y él les dijo: No; a ver lo descubierto del país habéis venido. 13Y ellos respondieron: Tus siervos [somos] doce hermanos, hijos de un varón en la tierra de Canaán; y he aquí el menor [está] hoy con nuestro padre, y otro no [aparece]. 14Y José les dijo: Eso [es] [lo] que os he dicho, afirmando que [sois] espías: 15En esto seréis probados: Vive Faraón que no saldréis de aquí, sino cuando vuestro hermano menor aquí viniere. 16Enviad uno de vosotros, y traiga a vuestro hermano; y vosotros quedad presos, y vuestras palabras serán probadas, si [hay] verdad con vosotros: y si no, vive Faraón, que [sois] espías. 17Y juntólos en la cárcel por tres días. 18Y al tercer día díjoles José: Haced esto, y vivid; [porque] yo temo a Dios: 19Si [sois] hombres de verdad, quede preso en la casa de vuestra cárcel uno de vuestros hermanos; y vosotros id, llevad el alimento para el hambre de vuestra casa: 20Pero habéis de traerme a vuestro hermano menor, y serán verificadas vuestras palabras, y no moriréis. Y ellos lo hicieron así. 21Y decían el uno al otro: Verdaderamente [somos] culpables acerca de nuestro hermano, en que vimos la angustia de su alma, cuando nos rogaba, y no le oímos; por eso ha venido sobre nosotros esta angustia. 22Entonces Rubén les respondió, diciendo: ¿No os hablé yo y dije: No pequéis contra el mozo; y no escuchasteis? He aquí también su sangre es requerida. 23Y ellos no sabían que [los] entendía José, porque había intérprete entre ellos. 24Y apartóse él de ellos, y lloró: después volvió a ellos, y les habló, y tomó de entre ellos a Simeón, y aprisionóle a vista de ellos. 25Y mandó José que llenaran sus sacos de trigo, y devolviesen el dinero de cada uno de ellos, poniéndolo en su saco, y les diesen comida para el camino: e hízose así con ellos. 26Y ellos pusieron su trigo sobre sus asnos, y fuéronse de allí. 27Y abriendo uno de ellos su saco para dar de comer a su asno en el mesón, vio su dinero que [estaba] en la boca de su costal. 28Y dijo a sus hermanos: Mi dinero se me ha devuelto, y aun he aquí en mi saco. Sobresaltóseles entonces el corazón, y espantados dijeron el uno al otro: ¿Qué [es] esto [que] nos ha hecho Dios? 29Y venidos a Jacob su padre en tierra de Canaán, contáronle todo lo que les había acaecido, diciendo: 30Aquel varón, señor de la tierra, nos habló ásperamente, y nos trató como a espías de la tierra: 31Y nosotros le dijimos: [Somos] hombres de verdad, nunca fuimos espías: 32[Somos] doce hermanos, hijos de nuestro padre; uno no [aparece], y el menor [está] hoy con nuestro padre en la tierra de Canaán. 33Y aquel varón, señor de la tierra, nos dijo: En esto conoceré que sois [hombres] de verdad; dejad conmigo uno de vuestros hermanos, y tomad [alimento para] el hambre de vuestras casas, y andad, 34Y traedme a vuestro hermano el menor, para que yo sepa que no [sois] espías, sino [hombres] de verdad: [así] os daré a vuestro hermano, y negociaréis en la tierra. 35Y aconteció que vaciando ellos sus sacos, he aquí que en el saco de cada uno [estaba] el atado de su dinero: y viendo ellos y su padre los atados de su dinero, tuvieron temor. 36Entonces su padre Jacob les dijo: Habéisme privado de mis hijos; José no parece, ni Simeón tampoco, y a Benjamín le llevaréis: contra mí son todas estas cosas. 37Y Rubén habló a su padre, diciendo: Harás morir a mis dos hijos, si no te lo volviere; entrégalo en mi mano, que yo lo volveré a ti. 38Y él dijo: No descenderá mi hijo con vosotros; que su hermano es muerto, y él solo ha quedado: y si le aconteciere [algún] desastre en el camino por donde vais, haréis descender mis canas con dolor a la sepultura.
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Devocionales
- 4 de enero · TardeGénesis 42:8
- 21 de mayo · TardeGénesis 42:2
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