Valera 1602 Purificada · Nuevo Testamento

Efesios 5

33 versículos · Equivalencia formal · Texto Recibido · español clásico

Se han quitado los guiones de corte invisibles del archivo original; el texto no se ha alterado.

1Así que sed seguidores de Dios, como hijos amados; 2Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros por ofrenda y sacrificio a Dios en olor suave. 3Mas la fornicación, y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos: 4Ni conducta vergonzosa, ni palabras insensatas, ni truhanerías, que no convienen; sino antes bien acciones de gracias. 5Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es un idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo, y de Dios. 6Nadie os engañe con palabras vanas; porque a causa de estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. 7No seáis pues participantes con ellos: 8Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora [sois] luz en el Señor: andad como hijos de luz; 9(Porque el fruto del Espíritu [es] en toda bondad, y justicia, y verdad;) 10Aprobando lo que es agradable al Señor. 11Y no comuniquéis con las obras infructuosas de las tinieblas; mas antes reprendedlas. 12Porque lo que éstos hacen en oculto, vergüenza es aun decirlo. 13Mas todas las cosas que son redargüidas, son hechas manifiestas por la luz; porque lo que manifiesta todo, la luz es. 14Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo. 15Mirad, pues, que andéis avisadamente: no como necios, mas como sabios, 16Redimiendo el tiempo, porque los días son malos. 17Por tanto no seáis imprudentes, sino entendidos de cuál [sea] la voluntad del Señor. 18Y no os emborrachéis con vino, en el cual hay disolución; antes sed llenos del Espíritu; 19Hablando entre vosotros con salmos, y con himnos, y canciones espirituales, cantando y haciendo melodía al Señor en vuestros corazones; 20Dando gracias siempre por todas las cosas a Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesús Cristo; 21Sujetándoos los unos a los otros en el temor de Dios. 22Las casadas sean sujetas a sus propios maridos, como al Señor. 23Porque el marido es cabeza de la esposa, así como Cristo es cabeza de la iglesia; y él es el salvador del cuerpo. 24Como pues la iglesia es sujeta a Cristo, así también las casadas [lo] sean a sus propios maridos en todo. 25Maridos, amad a vuestras esposas, así como también Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella; 26Para santificarla, purificándola en el lavamiento del agua por la palabra, 27Para que la presentase a sí mismo, iglesia gloriosa, que no tuviese mancha, ni arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha. 28Así los maridos deben amar a sus esposas, como a sus propios cuerpos: El que ama a su esposa, a sí mismo se ama. 29Porque ninguno aborreció jamás su propia carne; antes la sustenta y la cuida, como también el Señor a la iglesia: 30Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne, y de sus huesos. 31Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se pegará a su esposa; y los dos serán una carne. 32Este misterio grande es; mas yo hablo en cuanto a Cristo y a la iglesia. 33Sin embargo vosotros también, cada uno en particular, ame tanto a su propia esposa como a sí mismo; y la esposa que tenga en reverencia a su marido.

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