Valera 1602 Purificada · Nuevo Testamento
Apocalipsis 9
1Y El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo en la tierra; y a aquél fue dada la llave del pozo del abismo. 2Y abrió el pozo del abismo, y subió un humo del pozo como el humo de un gran horno; y el sol y el aire fueron oscurecidos por razón del humo del pozo. 3Y del humo del pozo salieron langostas sobre la tierra; y les fue dada potestad, como tienen potestad los escorpiones de la tierra. 4Y fueles mandado que no hiciesen daño a la hierba de la tierra, ni a ninguna cosa verde, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tienen el sello de Dios en sus frentes. 5Y les fue dado que no los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento [era] como tormento de escorpión cuando hiere al hombre. 6Y en aquellos días buscarán los hombres la muerte, y no la hallarán; y desearán morir, y la muerte huirá de ellos. 7Y el parecer de las langostas [era] semejante a caballos aparejados para guerra; y sobre sus cabezas [tenían] como coronas semejantes al oro; y sus caras [eran] como caras de hombres. 8Y tenían cabellos como cabellos de mujeres; y sus dientes eran como [dientes] de leones. 9Y tenían corazas como corazas de hierro; y el estruendo de sus alas, como el ruido de los carros, que con muchos caballos corren a la guerra. 10Y tenían colas semejantes de los escorpiones, y tenían en sus colas aguijones; y su potestad [era] de hacer daño a los hombres cinco meses. 11Y tenían sobre sí un rey, [que es] el ángel del abismo, el cual tenía por nombre en hebraica Abadón, y en griego Apolyón. 12El un ay es pasado; y, he aquí, vienen aún dos ayes más después de estas cosas. 13Y el sexto ángel tocó la trompeta, y oí una voz de los cuatro cuernos del altar de oro, el cual está delante de Dios, 14Que decía al sexto ángel que tenía la trompeta: Desata los cuatro ángeles que están atados en el gran río Eufrates. 15Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban aprestados para la hora, y día, y mes, y año, a fin de matar la tercera parte de los hombres. 16Y el número del ejército de los de a caballo [era] doscientos millones. Y oí el número de ellos. 17Y así vi los caballos en la visión; y los que estaban sentados sobre ellos tenían corazas de fuego, de jacinto, y de azufre. Y las cabezas de los caballos [eran] como cabezas de leones; y de la boca de ellos salía fuego, y humo, y azufre. 18Y de estas tres fue muerta la tercera parte de los hombres, del fuego, y del humo y del azufre, que salían de la boca de ellos. 19Porque su potestad está en su boca, y en sus colas. Porque sus colas [eran] semejantes a serpientes, y tenían cabezas, y con ellas dañan. 20Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, aun no se arrepintieron de las obras de sus manos, para que no adorasen a los demonios, y a las imágenes de oro, y de plata, y de latón, y de piedra, y de madera: las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar. 21Ni tampoco se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos.
Valera 1602 Purificada. © 2007, 2019, 2024 Iglesia Bautista Bíblica de la Gracia. Reproducción gratuita sin alterar el texto. Fuente.
Otras versiones, en sitios externos:RVR1960 · NVI · LBLA · NTV