Valera 1602 Purificada · Antiguo Testamento
2 Samuel 22
1Y Habló David al SEÑOR las palabras de este cántico, el día que el SEÑOR le había librado de la mano de todos sus enemigos, y de la mano de Saúl. 2Y dijo: el SEÑOR es mi roca, y mi fortaleza, y mi libertador; 3Dios de mi roca, en él confiaré: mi escudo, y el cuerno de mi salvación, mi torre alta, y mi refugio, mi salvador; tú me salvarás de la violencia. 4Invocaré al SEÑOR, digno de ser loado, y seré salvo de mis enemigos. 5Cuando me cercaron ondas de muerte, y torrentes de hombres impíos me atemorizaron, 6Me rodearon los dolores del infierno, y me tomaron descuidado lazos de muerte. 7Tuve angustia, invoqué al SEÑOR, y clamé a mi Dios: Y él oyó mi voz desde su templo; [llegó] mi clamor a sus oídos. 8La tierra se removió, y tembló; los fundamentos del cielo fueron movidos, y se estremecieron, porque él se airó. 9Subió humo de sus narices, y de su boca fuego consumidor, por el cual se encendieron carbones. 10Y abajó los cielos, y descendió: una oscuridad debajo de sus pies. 11Subió sobre el querubín, y voló: Aparecióse sobre las alas del viento. 12Puso tinieblas alrededor de sí [a modo de] pabellones; aguas negras y espesas nubes. 13Del resplandor de su presencia se encendieron ascuas ardientes. 14El SEÑOR tronó desde el cielo, y el Altísimo dio su voz; 15Envió saetas, y los dispersó; relámpagos, y los desconcertó. 16Entonces aparecieron los manantiales del mar, y los fundamentos del mundo fueron descubiertos, a la reprensión del SEÑOR, al resoplido del aliento de su nariz. 17Extendió [su mano] de lo alto, y arrebatóme, y sacóme de copiosas aguas. 18Libróme de fuertes enemigos, de aquellos que me aborrecían, los cuales eran más fuertes que yo. 19Asaltáronme en el día de mi calamidad; mas el SEÑOR fue mi sostén. 20Sacóme a anchura; libróme, porque puso su voluntad en mí. 21Remuneróme el SEÑOR conforme a mi justicia: y conforme a la limpieza de mis manos, me dio la paga. 22Porque yo guardé los caminos del SEÑOR, y no me aparté impíamente de mi Dios. 23Porque delante de mí tengo todas sus ordenanzas, y [atento a] sus fueros, no me retiraré de ellos. 24Y fui íntegro para con él, y guardéme de mi iniquidad. 25Remuneróme por tanto el SEÑOR conforme a mi justicia, y conforme a mi limpieza delante de sus ojos. 26Con el bueno eres benigno, y con el íntegro te muestras íntegro; 27Puro te mostrarás para con el puro, y con el perverso te mostrarás desagradable. 28Y tú salvas al pueblo humilde; mas tus ojos sobre los altivos, para abatirlos. 29Porque tú eres mi lámpara, oh SEÑOR: SEÑOR da luz a mis tinieblas. 30Porque en ti romperé ejércitos, y con mi Dios saltaré las murallas. 31[En cuanto a] Dios, perfecto [es] su camino: la palabra del SEÑOR [es] refinada: él [es] escudo a todos los que en él confían. 32Porque ¿qué Dios hay sino el SEÑOR? ¿o quién es una roca sino solo nuestro Dios? 33Dios es mi fuerza y poder, y el que despeja perfectamente mi camino; 34El que hace mis pies como de ciervas, y el que me asienta en mis alturas; 35El que enseña mis manos para la pelea, y [da que] con mis brazos quiebre el arco de acero. 36Tú me diste asimismo el escudo de tu salvación, y tu gentileza me ha engrandecido. 37Tú ensanchaste mis pasos debajo de mí, para que no resbalen mis pies. 38Perseguiré a mis enemigos, y quebrantarélos; y no me volveré hasta que los acabe. 39Los consumiré, y los heriré, y no se levantarán; y caerán debajo de mis pies. 40Ceñísteme de fortaleza para la batalla, y postraste debajo de mí los que contra mí se levantaron. 41Tú me diste la cerviz de mis enemigos, de mis aborrecedores, y que yo los destruyese. 42Miraron, y no hubo quien los librase; al SEÑOR, mas no les respondió. 43Yo los desmenuzaré como polvo de la tierra; hollarélos como a lodo de las plazas, y los disiparé. 44Tú me libraste de contiendas de pueblos: Tú me guardaste para que fuese cabeza de gentes: pueblos que no conocía, me sirvieron. 45Los extraños titubeaban a mí: en oyendo, me obedecían. 46Los extraños desfallecían, y temblaban en sus escondrijos. 47El SEÑOR vive; y sea bendita mi roca; y sea ensalzado el Dios, la roca de mi salvación: 48El Dios que me ha vengado, y sujeta los pueblos debajo de mí; 49Y que me saca de entre mis enemigos: tú me sacaste en alto de entre los que se levantaron contra mí: librásteme del varón de iniquidades. 50Por tanto yo te daré gracias, oh SEÑOR, entre las gentes, y cantaré alabanzas a tu nombre. 51[Él es] la torre de salvación de su rey, y hace misericordia a su ungido, a David, y a su simiente, por siempre.
Valera 1602 Purificada. © 2007, 2019, 2024 Iglesia Bautista Bíblica de la Gracia. Reproducción gratuita sin alterar el texto. Fuente.
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