Valera 1602 Purificada · Antiguo Testamento

1 Samuel 5

12 versículos · Equivalencia formal · Texto Recibido · español clásico

Se han quitado los guiones de corte invisibles del archivo original; el texto no se ha alterado.

1Y Los filisteos, tomada el arca de Dios, trajéronla desde Eben-ezer a Asdod. 2Y tomaron los filisteos el arca de Dios, y metiéronla en la casa de Dagón, y pusiéronla junto a Dagón. 3Y el siguiente día los de Asdod se levantaron de mañana, y he aquí Dagón postrado en tierra delante del arca del SEÑOR: y tomaron a Dagón, y volviéronlo a su lugar. 4Y tornándose a levantar de mañana el siguiente día, he aquí que Dagón había caído postrado en tierra delante del arca del SEÑOR; y la cabeza de Dagón y las dos palmas de sus manos [estaban] cortadas sobre el umbral, habiéndole quedado a Dagón [el tronco] solamente. 5Por esta causa los sacerdotes de Dagón, y todos los que en el templo de Dagón entran, no pisan el umbral de Dagón en Asdod, hasta hoy. 6Pero agravóse la mano del SEÑOR sobre los de Asdod, y destruyólos, e hiriólos con hemorroides en Asdod y en todos sus términos. 7Y viendo esto los de Asdod, dijeron: No quede con nosotros el arca del Dios de Israel, porque su mano es dura sobre nosotros, y sobre nuestro dios Dagón. 8Enviaron pues a juntar a sí todos los príncipes de los filisteos, y dijeron: ¿Qué haremos del arca del Dios de Israel? Y ellos respondieron: Pásese el arca del Dios de Israel a Gat. Y pasaron [allá] el arca del Dios de Israel. 9Y aconteció que como la hubieron pasado, la mano del SEÑOR fue contra la ciudad con grande quebrantamiento; e hirió los hombres de aquella ciudad desde el chico hasta el grande, que se llenaron de hemorroides en sus partes íntimas. 10Entonces enviaron el arca de Dios a Ecrón. Y como el arca de Dios vino a Ecrón, los ecronitas dieron voces diciendo: Han pasado a mí el arca del Dios de Israel por matarme a mí y a mi pueblo. 11Y enviaron a juntar todos los príncipes de los filisteos, diciendo: Despachad el arca del Dios de Israel, y tórnese a su lugar, y no mate a mí ni a mi pueblo: porque había quebrantamiento de muerte en toda la ciudad, y la mano de Dios se había allí agravado. 12Y los que no morían, eran heridos de hemorroides; y el clamor de la ciudad subía al cielo.

Valera 1602 Purificada. © 2007, 2019, 2024 Iglesia Bautista Bíblica de la Gracia. Reproducción gratuita sin alterar el texto. Fuente.

Otras versiones, en sitios externos:RVR1960 · NVI · LBLA · NTV