Reina Valera Gómez · Antiguo Testamento
Zacarías 2
1Alcé otra vez mis ojos, y miré y he aquí un varón que tenía en su mano un cordel de medir. 2Y le dije: ¿A dónde vas? Y Él me respondió: A medir a Jerusalén, para ver cuánta [es su] anchura, y cuánta [su] longitud. 3Y he aquí, salía aquel Ángel que hablaba conmigo, y otro ángel le salió al encuentro, 4y le dijo: Corre, habla a este joven, diciendo: Sin muros será habitada Jerusalén a causa de la multitud de hombres y de ganado en medio de ella. 5Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor, y seré la gloria en medio de ella. 6¡Eh, eh!, salid y huid de la tierra del norte, dice Jehová, porque yo os he esparcido como los cuatro vientos del cielo, dice Jehová. 7Oh Sión, la que moras [con] la hija de Babilonia, escápate. 8Porque así dice Jehová de los ejércitos: Después de la gloria Él me ha enviado a las naciones que os despojaron; porque el que os toca, toca a la niña de su ojo. 9Porque he aquí yo alzo mi mano sobre ellos, y serán despojo a sus siervos, y sabréis que Jehová de los ejércitos me ha enviado. 10Canta y alégrate, hija de Sión: porque he aquí vengo, y moraré en medio de ti, dice Jehová. 11Y muchas naciones se unirán a Jehová en aquel día, y serán mi pueblo, y moraré en medio de ti; y entonces conocerás que Jehová de los ejércitos me ha enviado a ti. 12Y Jehová poseerá a Judá, su porción en la tierra santa, y escogerá aún a Jerusalén. 13Calle toda carne delante de Jehová, porque Él se ha levantado de su santa habitación.
Reina Valera Gómez. © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero. Distribución gratuita permitida sin cambiar el texto. Fuente.
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