Reina Valera Gómez · Antiguo Testamento
Salmos 92
1Salmo: Canción para el día del sábado Bueno [es] dar gracias a Jehová, y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo; 2Anunciar por la mañana tu misericordia, y tu fidelidad en las noches, 3en el decacordio y en el salterio, en tono suave con el arpa. 4Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras; en las obras de tus manos me gozo. 5¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová! Muy profundos son tus pensamientos. 6El hombre necio no sabe, y el insensato no entiende esto: 7Que brotan los impíos como la hierba, y florecen todos los obradores de iniquidad, para ser destruidos para siempre. 8Mas tú, Jehová, para siempre [eres] Altísimo. 9Porque he aquí tus enemigos, oh Jehová, porque he aquí, perecerán tus enemigos; serán disipados todos los obradores de iniquidad. 10Pero tú exaltarás mi cuerno como el del unicornio; seré ungido con aceite fresco. 11Y mis ojos mirarán [mi deseo] sobre mis enemigos; oirán mis oídos de los que se levantaron contra mí, de los malignos. 12El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano. 13Los que están plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán. 14Aun en la vejez darán fruto; estarán vigorosos y verdes, 15para anunciar que Jehová es recto: [Él es] mi Roca, y en Él no hay injusticia.
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Devocionales
- 14 de agosto · MañanaSalmos 92:4
Reina Valera Gómez. © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero. Distribución gratuita permitida sin cambiar el texto. Fuente.
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