Reina Valera Gómez · Antiguo Testamento
Salmos 58
1Al Músico principal: sobre No destruyas: Mictam de David Oh congregación, ¿pronunciáis en verdad justicia? ¿Juzgáis rectamente, hijos de los hombres? 2Antes con el corazón obráis iniquidades: Hacéis pesar la violencia de vuestras manos en la tierra. 3Desde la matriz se desviaron los impíos; desde el momento en que nacieron se descarriaron, hablando mentira. 4Su veneno es semejante al veneno de serpiente; son como el áspid sordo que cierra su oído; 5que no oye la voz de los encantadores, por más hábil que el encantador sea. 6Oh Dios, quiebra sus dientes en sus bocas; quiebra, oh Jehová, las muelas de los leoncillos. 7Escúrranse como aguas que se van de suyo; al entesar sus saetas, luego sean hechas pedazos. 8Pasen [todos] ellos como el caracol que se deslíe; como el abortivo de mujer, [para que] no vean el sol. 9Antes que vuestras ollas sientan las espinas, las quitará Él como con un torbellino, vivo y en su furor. 10Se alegrará el justo cuando viere la venganza; lavará sus pies en la sangre del impío. 11Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay recompensa para el justo; ciertamente Él es un Dios que juzga en la tierra.
Reina Valera Gómez. © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero. Distribución gratuita permitida sin cambiar el texto. Fuente.
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