Reina Valera Gómez · Antiguo Testamento

Salmos 39

13 versículos · Equivalencia formal · Texto Recibido · español tradicional

1Al Músico principal, a Jedutún: Salmo de David Yo dije: Atenderé a mis caminos, para no pecar con mi lengua: Guardaré mi boca con freno, en tanto que el impío esté delante de mí. 2Enmudecí con silencio, me callé aun respecto de lo bueno; y se agravó mi dolor. 3Ardía mi corazón dentro de mí; mientras meditaba se encendió el fuego: [entonces] dije con mi lengua: 4Jehová, hazme saber mi fin, y cuál sea la medida de mis días; sepa yo cuán frágil soy. 5He aquí diste a mis días término corto, y mi edad es como nada delante de ti: Ciertamente el hombre, aun en su mejor estado, es completa vanidad. (Selah) 6Ciertamente en tinieblas anda el hombre; ciertamente en vano se afana; acumula [riquezas], y no sabe quién las recogerá. 7Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza [está] en ti. 8Líbrame de todas mis transgresiones; no me pongas por escarnio del insensato. 9Enmudecí, no abrí mi boca; porque tú lo hiciste. 10Quita de sobre mí tu plaga; Bajo los golpes de tu mano estoy consumido. 11Con castigos sobre el pecado corriges al hombre, y haces consumirse como de polilla su grandeza: Ciertamente vanidad es todo hombre. (Selah) 12Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor: no calles ante mis lágrimas; porque peregrino soy para contigo, y advenedizo, como todos mis padres. 13Déjame, y tomaré fuerzas, antes que vaya y perezca.

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Reina Valera Gómez. © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero. Distribución gratuita permitida sin cambiar el texto. Fuente.

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