Reina Valera Gómez · Antiguo Testamento

Salmos 28

9 versículos · Equivalencia formal · Texto Recibido · español tradicional

1[Salmo] de David A ti clamaré, oh Jehová, Roca mía; no te desentiendas de mí; para que no sea yo, dejándome tú, semejante a los que descienden a la fosa. 2Escucha la voz de mis súplicas cuando a ti clamo, cuando levanto mis manos hacia tu santo templo. 3No me arrebates a una con los malos, y con los obradores de iniquidad; los cuales hablan paz con su prójimo, pero la maldad [está] en su corazón. 4Dales conforme a sus obras, y conforme a la maldad de sus hechos: Dales conforme a la obra de sus manos, dales su paga. 5Porque no atienden a los hechos de Jehová, ni a la obra de sus manos, Él los destruirá, y no los edificará. 6Bendito [sea] Jehová, que oyó la voz de mis súplicas. 7Jehová [es] mi fortaleza y mi escudo: En Él confió mi corazón, y fui ayudado; por tanto, en gran manera se regocija mi corazón, y con mi canción le alabaré. 8Jehová [es] la fortaleza de [su pueblo], y la fuerza salvadora de su ungido. 9Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad; pastoréalos y enaltécelos para siempre.

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Reina Valera Gómez. © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero. Distribución gratuita permitida sin cambiar el texto. Fuente.

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