Reina Valera Gómez · Antiguo Testamento
Proverbios 9
1La sabiduría edificó su casa, labró sus siete columnas; 2mató sus víctimas, mezcló su vino, y puso su mesa. 3Envió sus criadas; sobre lo más alto de la ciudad clamó: 4Quien [sea] simple, venga acá. A los faltos de cordura dice: 5Venid, comed mi pan, y bebed del vino que yo he mezclado. 6Dejad la necedad, y vivid; y andad por el camino del entendimiento. 7El que corrige al escarnecedor, se acarrea afrenta: El que reprende al impío, se atrae mancha. 8No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca: Corrige al sabio, y te amará. 9Da [consejo] al sabio, y será más sabio: Enseña al justo, y aumentará su saber. 10El principio de la sabiduría [es] el temor de Jehová; y el conocimiento del Santo es el entendimiento. 11Porque por mí se aumentarán tus días, y años de vida se te añadirán. 12Si fueres sabio, para ti mismo serás sabio; mas si fueres escarnecedor, tú solo lo sufrirás. 13La mujer insensata [es] alborotadora; [es] simple e ignorante. 14Se sienta en una silla a la puerta de su casa, en los lugares altos de la ciudad, 15para llamar a los que pasan, a los que van por sus caminos derechos. 16[Dice] al que [es] simple: Ven acá. A los faltos de cordura, dice: 17Las aguas hurtadas son dulces, y el pan [comido] en oculto es sabroso. 18Y no saben que allí están los muertos; que sus convidados están en lo profundo del infierno.
Reina Valera Gómez. © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero. Distribución gratuita permitida sin cambiar el texto. Fuente.
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