Reina Valera Gómez · Antiguo Testamento

Proverbios 6

35 versículos · Equivalencia formal · Texto Recibido · español tradicional

1Hijo mío, si salieres fiador por tu amigo, si estrechaste tu mano con un extraño, 2te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso con las palabras de tu boca. 3Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate, ya que has caído en la mano de tu prójimo; ve, humíllate, y asegúrate de tu amigo. 4No des sueño a tus ojos, ni adormecimiento a tus párpados. 5Escápate como el corzo de la mano [del cazador], y como el ave de la mano del parancero. 6Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; 7la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, 8prepara en el verano su comida y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. 9Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? 10Un poco de sueño, un poco de dormitar, y cruzar por un poco las manos para reposo: 11Así vendrá tu necesidad como caminante, y tu pobreza como hombre armado. 12El hombre malo, el hombre depravado, anda con perversidad de boca; 13Guiña con sus ojos, habla con sus pies, hace señas con sus dedos; 14perversidades [hay] en su corazón, continuamente trama el mal, [y] siembra discordia. 15Por tanto su calamidad vendrá de repente; súbitamente será quebrantado, y no habrá remedio. 16Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma: 17Los ojos altivos, la lengua mentirosa, y las manos que derraman sangre inocente, 18el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, 19el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre los hermanos. 20Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, y no dejes la ley de tu madre: 21Átalos siempre en tu corazón, enlázalos a tu cuello. 22Cuando andes, te guiarán; cuando duermas, te guardarán; y cuando despiertes, hablarán contigo. 23Porque el mandamiento [es] antorcha, y la enseñanza es luz; y camino de vida las reprensiones de la instrucción: 24Para guardarte de la mala mujer, de la adulación de la lengua de la mujer extraña. 25No codicies su hermosura en tu corazón, ni ella te prenda con sus ojos: 26Porque a causa de la mujer ramera [el hombre es reducido] a un bocado de pan; y la mujer adúltera caza la preciosa alma [del varón]. 27¿Tomará el hombre fuego en su seno, sin que se queme su ropa? 28¿Andará el hombre sobre brasas, sin que se quemen sus pies? 29Así el que entrare a la esposa de su prójimo; no será sin culpa cualquiera que la tocare. 30No tienen en poco al ladrón, aunque hurte para saciar su alma cuando tiene hambre; 31pero si es sorprendido, pagará siete tantos, y dará toda la sustancia de su casa. 32Mas el que comete adulterio con la mujer, es falto de entendimiento; destruye su alma el que tal hace. 33Herida y vergüenza hallará; y su afrenta nunca será borrada. 34Porque los celos [son] el furor del hombre, y no perdonará en el día de la venganza. 35No aceptará ninguna restitución; ni querrá perdonar, aunque multipliques los dones.

Reina Valera Gómez. © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero. Distribución gratuita permitida sin cambiar el texto. Fuente.

Otras versiones, en sitios externos:RVR1960 · NVI · LBLA · NTV