Reina Valera Gómez · Antiguo Testamento

Proverbios 17

28 versículos · Equivalencia formal · Texto Recibido · español tradicional

1Mejor [es] un bocado seco, y en paz, que la casa de contienda llena de víctimas. 2El siervo prudente señoreará sobre el hijo que avergüenza, y con los hermanos compartirá la herencia. 3El crisol para la plata, y la hornaza para el oro; pero Jehová prueba los corazones. 4El malhechor está atento a los labios falsos; y el mentiroso escucha a la lengua detractora. 5El que escarnece al pobre, afrenta a su Hacedor; y el que se alegra de la calamidad, no quedará impune. 6Corona de los viejos [son] los nietos; y la gloria de los hijos [son] sus padres. 7No conviene al necio la palabra elocuente: ¡Cuánto menos al príncipe el labio mentiroso! 8Piedra preciosa [es] el don a los ojos de quien lo posee; a dondequiera que se vuelve, prospera. 9El que cubre la falta, busca amistad; mas el que la divulga, aparta a los [mejores] amigos. 10La reprensión aprovecha al hombre sabio, más que cien azotes al necio. 11El hombre malo sólo busca la rebelión; por tanto, un mensajero cruel será enviado contra él. 12Mejor es que se encuentre un hombre con una osa a la cual han robado sus cachorros, que con un necio en su necedad. 13El que paga mal por bien, el mal no se apartará de su casa. 14El principio de la discordia [es como] cuando alguien suelta las aguas; deja, pues, la contienda, antes que se enmarañe. 15El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos [son] igualmente abominación a Jehová. 16¿De qué sirve el precio en la mano del necio para comprar sabiduría, si no tiene el corazón [para ello]? 17En todo tiempo ama el amigo; y el hermano para la adversidad es nacido. 18El hombre falto de entendimiento estrecha la mano, y sale por fiador delante de su amigo. 19El que ama la transgresión ama la contienda; y el que mucho abre su puerta, busca la destrucción. 20El perverso de corazón no encontrará el bien; y el de lengua perversa caerá en el mal. 21El que engendra al necio, para su tristeza [lo engendra]; y el padre del necio no tiene alegría. 22El corazón alegre es buena medicina; pero el espíritu quebrantado seca los huesos. 23El impío toma soborno del seno, para pervertir las sendas del derecho. 24La sabiduría está delante del que tiene entendimiento; pero los ojos del necio vagan hasta los confines de la tierra. 25El hijo necio [es] angustia a su padre, y amargura a la que lo engendró. 26Ciertamente no [es] bueno condenar al justo, ni herir a los príncipes que hacen lo recto. 27El que reserva sus palabras tiene sabiduría; de excelente espíritu es el hombre entendido. 28Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio; el que cierra sus labios [es estimado] como un hombre de entendimiento.

Reina Valera Gómez. © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero. Distribución gratuita permitida sin cambiar el texto. Fuente.

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