Reina Valera Gómez · Antiguo Testamento

Job 31

40 versículos · Equivalencia formal · Texto Recibido · español tradicional

1Hice pacto con mis ojos: ¿Cómo, pues, había yo de pensar en una virgen? 2Porque ¿qué galardón me daría de arriba Dios, y qué heredad el Todopoderoso desde las alturas? 3¿No hay destrucción para el impío, y [castigo] inesperado para los que obran iniquidad? 4¿No ve Él mis caminos, y cuenta todos mis pasos? 5Si anduve con vanidad, o si mi pie se apresuró a engaño, 6sea yo pesado en balanzas de justicia, y que Dios conozca mi integridad. 7Si mis pasos se apartaron del camino, y si mi corazón se fue tras mis ojos, y si algo sucio se apegó a mis manos, 8siembre yo y otro coma, y sean desarraigados mis renuevos. 9Si mi corazón fue engañado por una mujer, o si estuve acechando a la puerta de mi prójimo; 10Muela para otro mi esposa, y sobre ella otros se encorven. 11Porque es un crimen horrendo; sí, es iniquidad [que han de castigar] los jueces. 12Porque es fuego que devoraría hasta la destrucción, y desarraigaría toda mi hacienda. 13Si tuve en poco el derecho de mi siervo o de mi sierva, cuando ellos contendían conmigo, 14¿qué haré yo cuando Dios se levante? Y cuando Él me pida cuentas, ¿qué le responderé yo? 15El que en el vientre me hizo a mí, ¿no lo hizo a él? ¿Y no nos formó uno mismo en la matriz? 16Si estorbé el contento de los pobres, e hice desfallecer los ojos de la viuda; 17O si he comido mi bocado solo, y no ha comido de él el huérfano 18(Porque desde mi juventud creció conmigo como con un padre, y desde el vientre de mi madre fui guía de la viuda); 19Si he visto a alguno perecer por falta de ropa, o al pobre sin abrigo; 20si no me bendijeron sus lomos, y del vellón de mis ovejas no se calentaron; 21si alcé contra el huérfano mi mano, porque vi que me ayudarían en la puerta; 22mi hombro se caiga de mi espalda, y mi brazo sea quebrado de mi antebrazo. 23Porque temí el castigo de Dios, contra cuya alteza yo no tendría poder. 24Si puse en el oro mi esperanza, y dije al oro: Mi confianza eres tú; 25si me alegré de que mi riqueza [era] grande, y de que mi mano había adquirido mucho; 26Si he mirado al sol cuando resplandecía, y a la luna cuando iba hermosa, 27y mi corazón se engañó en secreto, y mi boca besó mi mano. 28Esto también sería maldad [que debiera ser castigada por] el juez; porque habría negado al Dios soberano. 29Si me alegré de la destrucción del que me aborrecía, y me regocijé cuando le halló el mal 30(Ni aun permití que mi lengua pecase, pidiendo maldición para su alma); 31Si los siervos de mi morada no decían: ¡Oh que nos diese de su carne, pues no estamos saciados! 32El extranjero no pasaba afuera la noche; mis puertas abría al caminante. 33¿Acaso encubrí como Adán mis transgresiones, escondiendo en mi seno mi iniquidad, 34porque tuve temor de la gran multitud, y el menosprecio de las familias me atemorizó, y callé, y no salí de mi puerta? 35¡Quién me diera alguien que me oyese! He aquí mi deseo [es que] el Todopoderoso me respondiese, y que mi adversario hubiese escrito un libro. 36Ciertamente yo lo llevaría sobre mi hombro, y me lo ceñiría [como] una corona. 37Yo le contaría el número de mis pasos; como príncipe me acercaría a Él. 38Si mi tierra clama contra mí, y lloran todos sus surcos; 39si comí sus frutos sin dinero, o causé que sus dueños perdieran su vida; 40en lugar de trigo me nazcan abrojos, y espinas en lugar de cebada. Terminan las palabras de Job.

Reina Valera Gómez. © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero. Distribución gratuita permitida sin cambiar el texto. Fuente.

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