Reina Valera Gómez · Antiguo Testamento
Isaías 22
1La carga del valle de la visión. ¿Qué tienes ahora, que toda tú te has subido a los terrados? 2Tú, llena de alborotos, ciudad turbulenta, ciudad alegre; tus muertos no son muertos a espada, ni muertos en guerra. 3Todos tus príncipes huyeron juntos, fueron atados por los arqueros; todos los que en ti se hallaron, fueron atados juntamente, aunque lejos habían huido. 4Por esto dije: Dejadme, lloraré amargamente; no os afanéis por consolarme de la destrucción de la hija de mi pueblo. 5Porque es un día de alboroto, de atropello y confusión de parte del Señor Jehová de los ejércitos, en el valle de la visión, para derribar los muros y clamar a las montañas. 6Y Elam tomó aljaba en carro de hombres y de jinetes; y Kir descubrió el escudo. 7Y acontecerá que tus hermosos valles serán llenos de carros, y los de a caballo acamparán a la puerta. 8Y desnudó la cobertura de Judá; y miraste en aquel día hacia la casa de armas del bosque. 9Y tú has visto las brechas de la ciudad de David, que son muchas; y recogisteis las aguas del estanque de abajo. 10Y contasteis las casas de Jerusalén, y derribasteis casas para fortificar el muro. 11E hicisteis foso entre los dos muros con las aguas del estanque antiguo; y no tuvisteis respeto al que lo hizo, ni mirasteis al que hace mucho tiempo lo labró. 12Y en aquel día el Señor, Jehová de los ejércitos, llamó a llanto y a lamento, a raparse la cabeza y a vestirse de cilicio. 13Y he aquí, gozo y alegría, matando vacas y degollando ovejas, comiendo carne y bebiendo vino, [diciendo]: Comamos y bebamos, que mañana moriremos. 14Y fue revelado a mis oídos por Jehová de los ejércitos: Ciertamente esta iniquidad no os será perdonada hasta que muráis, dice el Señor, Jehová de los ejércitos. 15Así dice el Señor, Jehová de los ejércitos: Ve, entra a este tesorero, a Sebna, el encargado de la casa, [y dile]: 16¿Qué tienes tú aquí, o a quién tienes tú aquí, que labraste aquí un sepulcro para ti, como el que en lugar alto labra su sepulcro, o el que esculpe para sí morada en una roca? 17He aquí que Jehová te trasportará en duro cautiverio, y de cierto te cubrirá el rostro. 18Te echará a rodar con ímpetu, como a bola por tierra extensa; allí morirás, y allí, los carros de tu gloria serán la vergüenza de la casa de tu señor. 19Y te arrojaré de tu lugar, y te derribaré de tu puesto. 20Y será que, en aquel día, llamaré a mi siervo Eliaquim, hijo de Hilcías; 21y lo vestiré de tus vestiduras, y lo fortaleceré con tu talabarte, y entregaré en sus manos tu potestad; y será padre al morador de Jerusalén y a la casa de Judá. 22Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; y abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá. 23Y lo hincaré como clavo en lugar firme; y será por asiento de honra a la casa de su padre. 24Colgarán de él toda la gloria de la casa de su padre, los hijos y los nietos, todos los vasos menores, desde los vasos de beber y toda clase de frascos. 25En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, el clavo hincado en lugar firme será quitado, será cortado y caerá; y la carga que sobre él se puso, será cortada; porque Jehová ha hablado.
Reina Valera Gómez. © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero. Distribución gratuita permitida sin cambiar el texto. Fuente.
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