Reina Valera Gómez · Antiguo Testamento

Ezequiel 9

11 versículos · Equivalencia formal · Texto Recibido · español tradicional

1Y clamó en mis oídos con gran voz, diciendo: Haz que los encargados de la ciudad se acerquen, y cada uno con su arma destructora en su mano. 2Y he aquí que seis varones venían del camino de la puerta de arriba que mira hacia el norte, y cada uno con una arma para destruir en su mano. Y entre ellos [había] un varón vestido de lino, el cual traía a su cintura un tintero de escribano; y entraron y se pararon junto al altar de bronce. 3Y la gloria del Dios de Israel se alzó de sobre el querubín sobre el cual había estado, hacia el umbral de la casa. Y llamó al varón vestido de lino, que [tenía] a su cintura el tintero de escribano; 4y le dijo Jehová: Pasa por medio de la ciudad, por medio de Jerusalén, y pon una señal en la frente de los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella. 5Y a los otros dijo a mis oídos: Pasad por la ciudad en pos de él, y herid; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia. 6Matad viejos, jóvenes y doncellas, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno; pero no toquéis a ninguno sobre quien esté la señal; y habéis de comenzar desde mi santuario. Comenzaron, pues, desde los varones ancianos que [estaban] delante del templo. 7Y les dijo: Contaminad la casa, y llenad de muertos los atrios. Salid. Y salieron y mataron en la ciudad. 8Y aconteció que cuando ellos los herían y quedé yo [solo], me postré sobre mi rostro, y clamé y dije: ¡Ah, Señor Jehová! ¿Has de destruir todo el remanente de Israel derramando tu furor sobre Jerusalén? 9Y me dijo: La maldad de la casa de Israel y de Judá [es] grande sobremanera, pues la tierra está llena de sangre, y la ciudad está llena de perversidad; porque han dicho: Jehová ha dejado la tierra, y Jehová no ve. 10Así también yo; mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia, [sino que] haré recaer el camino de ellos sobre su cabeza. 11Y he aquí que el varón vestido de lino, que [tenía] el tintero a su cintura, dio cuenta del asunto, diciendo: He hecho tal como me mandaste.

Reina Valera Gómez. © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero. Distribución gratuita permitida sin cambiar el texto. Fuente.

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