Reina Valera Gómez · Antiguo Testamento
Eclesiastés 11
1Echa tu pan sobre las aguas; que después de muchos días lo hallarás. 2Reparte a siete, y aun a ocho; porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra. 3Si las nubes están llenas de agua, sobre la tierra la derramarán; y si el árbol cae hacia el sur, o hacia el norte, en el lugar donde el árbol cae, allí quedará. 4El que al viento mira, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará. 5Como tú no sabes cuál es el camino del viento, [o] cómo [crecen] los huesos en el vientre de la mujer encinta, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas. 6Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no dejes reposar tu mano; porque tú no sabes cuál es lo mejor, si esto o aquello, o si ambas cosas [son] igualmente buenas. 7Suave ciertamente [es] la luz, y agradable a los ojos ver el sol: 8Pero aunque un hombre viva muchos años, y en todos ellos se regocije; acuérdese sin embargo, que los días de las tinieblas serán muchos. Todo cuanto viene [es] vanidad. 9Alégrate, joven, en tu adolescencia, y tome placer tu corazón en los días de tu juventud; y anda en los caminos de tu corazón, y en la vista de tus ojos; mas sabe, que sobre todas estas cosas te traerá Dios a juicio. 10Quita, pues, de tu corazón el enojo, y aparta de tu carne el mal; porque la adolescencia y la juventud [son] vanidad.
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- 20 de septiembre · TardeEclesiastés 11:6
Reina Valera Gómez. © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero. Distribución gratuita permitida sin cambiar el texto. Fuente.
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